La actitud de María
Corina Machado es simplemente indigna, muestra a una persona sin un mínimo
respeto a sí misma, fue objeto del mayor galardón que se tiene establecido a
nivel mundial, aunque yo lo dije desde un principio, de manera inmerecida y
donde el comité noruego del premio hizo una distinción con un marcado tinte
político, también fue un acto indignante, y lo dije, le dan el premio a Machado
que aboga por la intervención de su país, acción que implica agresión militar,
muerte de sus compatriotas y sin duda expolio de sus recursos naturales. El comité
noruego del Nobel lo hizo de manera oportunista, porque no podía dárselo a
Trump, el sujeto que no solo apoyaba el genocidio de Palestina, sino que además
lo financiaba enviando ingentes cantidades de armas para asesinar a un pueblo
desarmado y apoyaba las acciones de lesa humanidad del ente sionista que busca
el exterminio de la población palestina impidiendo el ingreso de alimentos y
que incluso llegó a orquestar junto al nuevo hit??ler, el criminal Netanyahu la
subasta de la franja de Gaza buscando construir un resort sobre las tumbas de
miles de niños asesinados por los bombardeos. Si bien el comité noruego del
Nobel pese a tener simpatía con el fascista Trump, no tuvo la desfachatez de
endilgarle el premio, lo entregó a esta otra ultraderechista indigna e infame
que ahora trafica con el premio como si se tratara de una bolsa de cacahuates
que les dan a los niños para entrar al cine.
Vergüenza e
indignación para todos ellos, primero para el comité Nobel que actuó bajo
premisas políticas, vergüenza e indignación para la innombrable Machado que
actúa cual prostituta vendiendo y traficando su propio país, vergüenza e
indignación para el prepotente Trump que erigido en César cree que puede apoderarse
de la riqueza de los países allende el mundo imponiendo sus intereses basado en
su poderío militar y vergüenza e indignación para quienes todavía defienden a
Machado.
