jueves, 24 de junio de 2021

 REFLEXIONES DE SAN JUAN

Pasó San Juan y vemos que no hemos aprendido o mejor, asimilado nada, llegan informes de que en el bosquecillo irresponsables, seguro con alma de loteador, generaron varios focos de quema de vegetación. Sales y hay un ligero olor a humo, que hace prever que volverá una de las más perniciosas “tradiciones”, vivimos emborrachadados por la tradiciones muchas sujetas a nuestra insensibilidad e ignorancia.
Somos una sociedad ignorante y egoísta, queremos tener todos los derechos y ninguna obligación, con el anterior gobierno en algún momento decían que seremos la suiza del cono sur y que habíamos sacado a millones de la pobreza, alguna vez acaso nos preguntamos porque Suiza es suiza, pues por el grado de compromiso y respeto social que practica el ciudadano común suizo, desde el banquero hasta el barrendero de la calle. Los suizos deben tener el nivel de impuestos más alto de Europa y en Bolivia tenemos uno de los niveles de informalidad más alto del mundo. No comprendemos que la riqueza se genera con el aporte de toda la población.
El gobierno, éste y el de los 14 años, pues el de Jeanine fue una charada, apuestan a mantener su poder y permanencia generando grupos de apoyo en función a beneficios nada sustentables, somos el país de los bonos y de la menor productividad que ahora son imposibles de quitarlos o reducirlos aunque estos nos lleven a la bancarrota.
Tuvimos a la gallina de los huevos de oro y nos sentamos a gastarlos irresponsablemente, construyendo canchitas de pasto sintético; ni siquiera tuvimos la precaución de invertir en una campaña seria de exploración gasífera para ampliar nuestros reservas y nos llenamos de frases rimbombantes de que somos “la potencia energética de Latino América”.
Ahora queremos repetir la experiencia con el litio, cuando éste se halla en una fase de transición como elemento para el desarrollo de tecnología eléctrica y seguimos siendo presos de grupos de poder, como CONCIPO que lo único que logrará será hacer volar nuevamente por los aires la negociación para una explotación donde hemos “invertido” millones sin un solo resultado real y sin ninguna responsabilidad con el país por parte de la planta gerencial y técnica de la planta de “Yacimientos del Litio Boliviano”, quienes tras millones de gastos del dinero público, no tienen un solo resultado valedero.
Invertimos en elefantes que ahora ya no son blancos, sino azules, que desangran al país y somos incapaces de invertir en lo que nos pondría realmente fuera de la canasta de la pobreza, en educación para mejorar la capacidad productiva del país y en salud.
Cuando uno habla de educación lo que estamos proponiendo es que imagen tenemos del hombre del mañana, por ejemplo Chile plantea formar a su población como los técnicos más eficientes para el mercado productivo regional, tiene una educación universitaria excelente, pero bajo el esquema neoliberal, que evidentemente sólo está al servicio de una casta con altos ingresos económicos. 
Por parte nuestra, ¿que queremos para el hombre del mañana?, ¿cómo educamos a los nuestros niños y jóvenes?, ¿qué imagen tenemos del boliviano del futuro?; nos llenamos de rimbombantes frases sobre la plurinacionalidad, ¿pero que hemos hecho para que se esa población con esas características pueda acceder a mejores condiciones económicas?.
En la curricula educativa, hablamos de los “saberes locales”, ambiguos y poco concretos, buscando diversificar el conocimiento de nuestros niños, pero eliminamos las materias que son instrumentos que permitirían mejorar el desempeño futuro laboral de nuestros estudiantes, juntando por ejemplo, las horas de química y biología y pensando que un profesor de biología puede nomas dar el contenido de química o al revés, reduciendo en los hechos los ítems para la planta educativa con conocimiento técnico, mostrando que nuestras autoridades educativas son los campeones de la chapucería e improvisación, dando lugar a al peor nivel educativo de la región, creamos analfabetos funcionales sin perspectiva de futuro.
En fin vamos camino al desastre, pero lo peor es que, como población estamos militantemente dispuestos a seguir apoyando de manera acrítica políticas ineficientes e improductivas, llenando nuestro imaginario de poses, manipulando la justicia acorde a los intereses particulares y en beneficio exclusivo de los detentores del poder, de esa casta que irresponsablemente nos lleva por el despeñadero.
Una refleccion final, populismo no es socialismo, los regímenes fascistas, la Alemania nazi y la Italia de Mussolini fueron los campeones del populismo.

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